Julio Lleonart i Crespo el Noviembre 6, 2008

No hay dos Salones, o eventos temáticos sobre cómic, iguales. Desde hace bastante tiempo, mi esfera privada de ocio se ha visto reducida por la asistencia a diversos eventos de los llamados “comiqueros”. ¿Y por qué digo reducido? Pues porque mi visión de dichos eventos no se limita tan sólo a la parte lúdica, o de disfrute. Un servidor suele acudir a dichos eventos a dejarse la piel trabajando para que salgan bien, en la medida que uno puede.

¿Y esto es algo malo? Pues no, porque el que firma estas líneas, disfruta casi más trabajando, que deambulando por las calles atestadas de los diferentes salones, raro que es uno. En el caso que nos ocupa, el 14 Salón del Manga de Barcelona, organizado por Ficomic, entidad a la que tengo bastante aprecio por su forma de organizar las cosas y gestionarlas y aun más desde que Carles Santamaría se encuentra como Director del mentado salón y del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, me dediqué a controlar y gestionar la Sala de Actos de la Farga del Hospitalet, es lo que tiene que disfrute más de la parte cultural del cómic que de su parte lúdica en si.

Fueron 4 días de locura continuada. Estrés continuo. Quien llega, quien no llega, quien viene, quien no viene, sustituciones, cambios, cancelaciones, ausencias en el último momento (y eso que estaba todo confirmado vía mail, la labor de mi compañero Alfred es encomiable), y lo mejor de todo, pese a solicitarle al personal de las presentaciones o ponencias que sí tenían alguna proyección que realizar, que lo confirmasen antes, la norma habitual ha sido llegar 5 minutos antes de la presentación con un CD, USB o similar y solicitar que se solucionase lo más rápido posible.

Una de las funciones “ampliadas” de motu propio este año, ha sido la de intentar controlar al personal asistente al salón, hordas según el momento, para que no invadiesen la zona de prensa o el espacio cercano a la Sala de Actos, ya que en algunos momentos, se hacía realmente difícil escuchar que estaban contando los ponentes debido al jolgorio externo.

A parte de esto, tener que coordinar las entrevistas que habíamos solicitado con los autores, quien, cuando y como tenía que asistir. Los cambios de última hora, entendibles por supuesto en el caso de Kawaguchi y Glénat, ya que éste estaba sometido a un régimen de entrevistas de medios generales impresionante debido a la cercanía de las elecciones. Añadía más estrés al cuerpo.

¿Parece qué el salón es sólo trabajo? Pues no, su parte de pasar por las editoriales, para hablar con conocidos, amigos de forma más o menos distendida, es decir, robándole tiempo a la hora escasa que teníamos el equipo de OxigenStar para comer, tiene ese regusto agridulce, más dulce que otra cosa, ya que si bien dedicaría horas enteras a hablar de cómics y situación de mercado con personas como Córdoba, Viturtia, Sabate, Calpena, Reuveni, Olive, Sarto etc… El tiempo disponible limita tal placer.

Uno de los aderezos de este salón ha sido que, si bien pensaba que iba a estar algo descolgado en cuanto a compañía este año, Sarto no me acompañaba como el año pasado, he encontrado en Alfred una persona del mismo nivel de conocimiento y facilidad de palabra y trato.

Como veis, la mi visión del salón no puede centrarse en aglomeraciones, stands, invitados o cuestiones similares. Pero por lo menos espero haberos ofrecido otra cara de lo que es un evento de tamañas proporciones.

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2 Comentarios de “El 14 Salón del Manga de Barcelona por Julio Lleonart i Crespo”

  1. Diego Arias Díaz-Faes 7 Noviembre, 2008 a las 12:02

    Gran tipo Alfred, una de esas cosas que lamento del Salón es no haber dispuesto de mucho más tiempo para departir con él.

  2. Si tuvieran que ponerte un apodo en este salón sería “el hombre cohete”… creo que no te he visto salir corriendo de tantos sitios en la vida (y no es que estuvieras precisamente robando xD). Ahora en serio, qué curre que llevabas… eso sí, las risas en las mesas redondas no te las quita nadie. Y anda que no te lo pasaste bien. Sarna con gusto no pica. Eso sí, la próxima llévate un reloj con una alarma con volumen bien alto… que las horas para comer se te solapaban si te llegas a descuidar.

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