Diego Arias Díaz-Faes el Noviembre 18, 2008

El pasado año y con motivo de su visita a nuestro país para el X Salón Internacional del Cómic de A Coruña, pudimos entrevistar a una leyenda viva del panorama tebeístico, Yoshihiro Tatsumi. Uno de los padres de esa forma de entender la historieta que es el gekiga, una concepción cotidiana desgarradoramente realista, madura, social y humanista.

OxigenStar: Es un placer poder entrevistarle. Teniendo en cuenta que usted fue el primer autor de manga que los lectores españoles pudieron leer hace ya más de dos décadas, cuando ni siquiera el manga era algo de relevancia en España o se le conocía por este término. ¿En esas casi tres décadas, desde los ochenta a hoy, qué ha cambiado para el Sr. Tatsumi en el ámbito profesional?

Yosihiro Tatsumi: Desde la década de los 80 en la que visité España por primera vez, el universo del cómic se ha ido desarrollando enormemente, yo no he estado ajeno a esta evolución. No obstante, esto es algo que se puede apreciar no sólo en Japón sino en el resto de países del mundo.

¿Qué motivaciones e inquietudes le llevaron a desarrollar con sólo 20 años de edad, este particular estilo tan teatral y dramático lejos del manga de carácter más comercial que por aquel entonces se hacía en Tokio? ¿Cómo eran y que diferencias existían entre las corrientes artísticas de la citada Tokio y su ciudad natal Osaka?

Hace unos 50 años, cuando nació la palabra o término gekiga, los cómics se podían adquirir únicamente en librerías especializadas en el caso de Tokio; mientras que en Osaka existían tiendas de alquiler de manga, éstas, tuvieron su origen en Kobe inmediatamente después de la guerra. Por entonces, en Osaka la corriente artística y el interés por el manga eran mucho mayores que en Tokio. Lo mismo ocurría a nivel comercial, las editoriales y los propios vendedores estaban más interesados por el manga. Una situación que en la actualidad se ha permutado.

Usted acuñó el término del gekiga, dando una oportunidad a las historias con una narrativa destinada, a priori, sólo para adultos. No obstante, hoy en día parece que dicho término ha sido sustituido por el concepto seinen. ¿Para usted es lo mismo o aprecia alguna diferencia no sólo artística sino social o generacional?

Si lo comparamos con la época en que nació el gekiga, me da pena pensar que en la actualidad hay muy buenos dibujantes, pero acusan una terrible falta de originalidad. Algo también derivado de las nuevas tecnologías y la utilización de los gráficos por ordenador, olvidándose muchas veces de la parte más importante, la creatividad. En ello también influye la proliferación de la figura del dibujante y del guionista por separado que termina de profesionalizar el medio.

¿Qué puede contarnos de sus inicios en la revista Garo?

El Garo de entonces estaba respaldado por una editorial muy modesta, lo que nos permitía que pudiésemos crear cualquier historia, no teníamos ningún tipo de límite creativo o censura. Como las limitaciones no existían, me encantaba dibujar para Garo, creo que su influencia en el mundo del cómic es considerable. Me entristece pensar que ya no se publican revistas como Garo.

Hace relativamente poco tiempo el Sr. Keiji Nakazawa, autor de Hiroshima, afirmaba que los EEUU todavía seguían muy vigentes en la sociedad japonesa. ¿Está de acuerdo con ello? ¿Qué recuerdos le vienen a la mente tras ver hace apenas unos días en su país la conmemoración del bombardeo nuclear en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki?

Durante el transcurso de la guerra vivíamos en Tenogi, yo tenía unos 8 años y acudía a la escuela con regularidad, cuando los ataques aéreos se volvieron más frecuentes e intensivos, nos mudamos hacia una zona rural junto con varias familias más. Este tipo de sucesos cambian la historia y la vida de miles de personas en apenas unos segundos.

Por esa razón, tanto otros dibujantes como yo mismo, debemos seguir protestando por lo ocurrido para que las nuevas generaciones puedan aprender de los errores del pasado y no caiga en el olvido. Hiroshima (Hadashi no Gen) y otras muchas obras son un ejemplo de como educar en este aspecto a los lectores japoneses que nacieron ajenos a la guerra y a las bombas atómicas. Incluso ahora, se ha especulado y creado mucha polémica en torno a un miembro del Ministerio que opinaba sobre la conveniencia de que Japón tuviera o no armamento atómico, lo que ha causado un cisma a nivel social.

¿Cómo describiría la situación del sector del manga antes y después de la II Guerra Mundial? ¿La censura siguió vigente tras la derrota de Japón? ¿Existe un antes y un después para el manga tras la guerra?

A medida que transcurre la guerra, muchos dibujantes se afanan en plasmar la hegemonía y la victoria japonesa inclusive después de la derrota. Sin embargo, la sociedad japonesa no tarda en asumirlo, lo que unido a la invasión americana, da como resultado que nuestra perspectiva comience a cambiar. A partir de entonces, la influencia de la cultura americana se deja notar, y el manga no queda ajeno a este tendencia, de forma que algunos dibujantes adoptan ciertas peculiaridades y características de los artistas americanos.

Después de todo esto, aparece la figura de un gran dibujante como Osamu Tezuka, quien está inicialmente muy influido por el estilo del cómic americano, de manera que Tezuka con sus historias influye a su vez notablemente sobre casi todos los creadores de historieta japonesa.

¿Qué relación ha tenido la figura de Osamu Tezuka en su trabajo tras conocerlo cuando usted apenas contaba con 15 años de edad? ¿Cómo fueron sus primeros trabajos con Noboru Ôshiro? ¿Y los meses en los que convivió con Takao Saito y el resto de dibujantes afines al gekiga? ¿Qué opinión le merecen? ¿Influyeron sobre su obra de alguna manera en particular? ¿Cómo evolucionaron creativamente a raíz del gekiga?

Yo admiraba muchísimo a Osamu Tezuka y tuve ocasión de conocerle gracias a un periodista al que le había enviado uno de mis primeros trabajos. En Osaka, él vivía apenas a 15 ó 20 minutos en tren de mi casa, por lo que le visitaba a menudo y le enseñaba mis trabajos para que me diera su opinión y me aconsejara. Cuando yo tenía 19 años, Tezuka se marcho definitivamente a Tokio y proseguí mostrando mis trabajos en las tiendas de alquiler de Osaka, hasta que a los 22 años me mudé también a Tokio. Realmente, Osamu Tezuka marcó mi saltó de los mangas de unas pocas viñetas a las historias más largas.

Takao Saito y yo teníamos unas expectativas e ideas particularmente similares de lo que debía de ser un cómic. Junto a él y a otros cinco artistas, formábamos un grupo de siete dibujantes y amigos, entre nosotros nos hacíamos llamar los siete samuráis (en clara referencia al filme de Akira Kurosawa). Así fue tomando forma el gekiga, mientras soñábamos con dar nuestra innovadora y revolucionaria visión del mundo cómic, alejado de los héroes y de los tópicos, con la intención de crear un cómic fresco y adulto, en el que los sentimientos y la dureza de la vida tuvieran verdadera importancia. En este tiempo, los siete nos influenciábamos y aconsejábamos mutuamente, aunque en ocasiones también rivalizábamos competitivamente como dibujantes.

Después de salir el gekiga, cada uno de nosotros tomó su camino. Takao Saito por ejemplo, se encaminó más hacia la acción, otros introdujeron como elementos dominantes el erotismo, la mentalidad propia, la vida… mientras que algunos abandonaron la profesión de dibujantes.

Desde su propia idea de cómo debe ser un tebeo, ¿la narrativa ha de imponerse sobre el dibujo o al revés?

Normalmente, lo más importante es la historia, yo diría que a un 70%. El 30% restante, el dibujo, sale naturalmente una vez tienes ideada la historia. A pesar de que no me considero un buen dibujante, intenté en cada obra cambiar el tipo de dibujo, aunque al final parezca siempre que los personajes son los mismos. La gente me ha llegado a preguntar la relación de “X” personaje en diversas obras, la verdad es que no existe porque son personajes distintos.

La visión y percepción que aportaba el gekiga se ha perdido en la actualidad, desvirtuándose hacia un concepto más vacuo y superficial. ¿Está de acuerdo? ¿Qué opina?

Ahora mismo, el gekiga ha perdido parte de su esencia a causa de que lo entremezclan con el cómic actual. Algunos dibujantes si tienen y desarrollan en sus trabajos la influencia del gekiga, pero muchas veces aparece combinado con historias más pueriles al estilo Shônen Jump. El gekiga está mucho más allá de eso, es un cómic para adultos.

Entre finales de los 60 y primeros 80 se encuentra la que es posiblemente la época de mayor creatividad dentro del manga, ¿cree qué en la actualidad se ha perdido esta esencia y las nuevas generaciones de autores no suelen arriesgar con innovadoras propuestas como fue la suya, dejando así de lado el carácter social y la sensibilidad de sus obras?

La verdad es que desconocía por completo que tenía tanta fama y seguidores fuera de Japón, allí ocurre más bien lo contrario. Yo no creo mis obras para que le gusten a los lectores, sino pensando en la humanidad que quiero transmitirles, sea o no de su agrado. Aún siendo pobre estoy más que contento con mi trabajo.

La mayor parte de dibujantes lo son por pura necesidad, trabajando para ganar dinero o por petición de la editorial. Seguramente, estos cómics venderán millones de copias pero no quedarán en el recuerdo de los aficionados, ni cambiarán ningún género o serán determinantes en alguna generación de dibujantes.

En las obras publicadas en España, especialmente en el tomo Mujeres, vemos a la mujer como gran protagonista para lo mejor y lo peor, pese a que muchas veces no goza de respeto alguno. ¿Esa situación de la mujer japonesa es característica del Japón de mediados del siglo XX o se puede ver dicha situación en el Japón actual? ¿Calificaría a la sociedad japonesa de machista o feminista? Resulta interesante ver como las féminas adquieren el rol principal en directores de animación de la talla de Hayao Miyazaki o Satoshi Kon.

En la época que yo dibujaba cómics la sociedad era muy diferente a la de ahora, el machismo en este sentido era absoluto. Yo soy feminista y quería dar a la mujer ese papel preponderante, dominante y fuerte. Sin embargo, no siempre es así, a veces también son débiles y vulnerables; y con menos frecuencia, es el hombre la figura protagonista de mis relatos. Quizá, debido a la evolución de la sociedad y a la integración de la mujer, mis cómics tienen mayor aceptación hoy día. Recuerdo que hace 40 años cuando Hayao Miyazaki era un joven principiante, envió uno de sus primeros trabajos a una revista de la que yo era jurado y rechazamos su obra (risas).

Para expresar la cotidiana y a veces recóndita amargura de muchos de sus personajes, ¿se ha basado en alguna ocasión en sus propias vivencias?

Mis experiencias como hombre no están narradas literalmente como tales, sino que en aquel momento leía un periódico o un artículo, y preguntaba que si yo fuera como los retratados en los escritos, que es lo que haría, como pensaría, etc. En definitiva, me servía de inspiración.

¿Podemos afirmar que el Sr. Yoshihiro Tatsumi es un mangaka autodidacta desde el punto de vista de un ilustrador? ¿Cuál era el ritmo de publicación que seguía?

Yo estaba concentrado en mi propia obra y no solía leer a otros autores, por lo que he seguido mi propia senda. Es posible que mi trabajo influyera en algún aspecto sobre otros dibujantes, pero ciertamente no sabría decirte quién. En algunos momentos estaba tan ocupado que ni siquiera podía dormir, mientras que otras veces no tenía ningún trabajo.

En Canadá, la editorial Drawn & Quaterly está publicando anuarios de su obra desde hace algún tiempo, ¿cómo ha sido la recepción de su obra allí por parte de la crítica y los aficionados? ¿Qué relación tiene con Adrian Tomine? ¿Siente reconocida su aportación al mundo del manga?

Gracias a iniciativas como ésta, mi obra comienza a tener mayor éxito en países de lengua inglesa como Canadá y Estados Unidos. En su día, Adrian Tomine me pidió consejo y a partir de aquí, tenemos una relación cercana a la de un maestro con su aprendiz o alumno. Me gusta el dibujo de Adrian Tomine, y me agrada pensar que yo haya podido influir sobre él y otros autores de calidad.

Por último, ¿qué opinión le merece este evento? ¿Le gusta nuestro país?

En Francia y Estados Unidos los salones están mucho más masificados, más destinados a fines comerciales. Yo pensaba lo mismo de España, pero en este Salón he visto que todo es más relajado, que existe verdadera pasión y que la gente que acude entiende la cultura del cómic, estoy francamente impresionado y me parece muy bonito. En cuanto a España, me ha encantado hacer este viaje.

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1 comentario de “Entrevista a Yoshihiro Tatsumi”

  1. Es el puto amo sin ninguna duda.

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