Laia Lleonart i Crespo el Noviembre 5, 2008

Una de las novedades de Glénat para el pasado XIV Salón del Manga fue una historia auto conclusiva, fresca y despreocupada, sin demasiada carga emocional, pero cargada de humor y romanticismo. Mi tercer novio nos demuestra que las apariencias engañan, pero por partida triple…

A la joven adolescente Rio Tachibana su apariencia le ha llevado a experimentar sus dos relaciones amorosas, y en ambos casos ha sido su apariencia la que le ha hecho perder a sus dos únicas parejas. El primero porque se avergonzaba de que su novia tuviese los pechos grandes, y el segundo porque, por el hecho de que las tuviese grandes pensaba que sería una chica fácil. En ambos casos Rio tiene claro que la juzgaron por su apariencia, y que nunca quisieron salir con ella por como fuera realmente.

Ahora, cuando Rio está decidida a buscar a alguien que realmente le merezca se cruza en su camino Nomita, Taichi Nomi en realidad, un chico bastante introvertido que se oculta tras sus gafas. Rio le encuentra adorable y hará lo posible porque los sueños de Nomita se hagan realidad y consiga a la chica que le gusta, sin que ésta le juzgue por la apariencia. En ese camino ambos se conocerán realmente, y se darán cuenta que se habían juzgado, el uno al otro, guiándose también por las apariencias.

Mientras Rio, en un afán de protección del inexperto Nomita, acaba encontrándose con el hermano gemelo de éste, Riichi Nomi, el opuesto de su hermano. Si Taichi es moreno, más bien tirando a poca cosa y algo desaliñado; Riichi es rubio, guapo, alto y más que “cool”. En otras palabras, el ideal de hombre para Rio, sin embargo su interior parece carecer de sentimientos verdaderos, aunque, claro está, las apariencias engañan y Rio acabará entendiendo que la relación entre ambos hermanos es más compleja de lo que cree, y nunca pueden juzgarse los hechos desde la desinformación.

Ambos hermanos se han cruzado en el camino de Rio en el momento en el que ella más acomplejada está por su físico, y cada uno de los dos tiene una forma completamente distinta de hacerle ver que no tiene porque preocuparse por ello. Mientras que Nomita es el amigo adorable a quien empuja hacia su primera relación, Riichi es el chico guapo que llega a comprender el interior de Rio. ¿Qué harías si te vieras envuelta en un trío amoroso sin darte cuenta siquiera? Sobre los sentimientos no se manda, y menos aún cuando se sostienen sobre un hilo realmente fino…

Portada del primer número.

Portada del primer número.

Matsu Kotou, otra de las mangakas con una fuerte obsesión por mantener su vida privada en el más absoluto secreto, nació el 6 de Abril, no se sabe de que año año exactamente. Su primera obra como mangaka profesional apareció en el año 1995, Andante no Koi, un solo volumen recopilatorio, le sirvió para abrirse camino en el competitivo mundo del manga de género shojo. Desde ese momento ha publicado alrededor de unas 15 obras más, como 777, I Doll, Pink Choodai o la obra de la que hablamos en este momento, 3 Banme no Kareshi; aunque sólo dos han llegado a ser más de un tomo recopilatorio, y únicamente hay una obra, que sigue publicándose, que supera los dos tomos: Seishun Punch y Sakura Irony, respectivamente.

El estilo de la autora es bastante simple, aunque correcto, siguiendo una línea de dibujo que últimamente podemos ver en muchos otros shojos, más redondeada y con más detalle, alejándose de las líneas más rectas del estilo de Wataru Yoshizumi y otras seguidoras de ese estilo. Podría ser una mezcla entre el estilo de Ai Yazawa (en cuanto a brazos y piernas) y Shiori Furukawa, autora de FIVE (si hablamos del contorno del rostro, o el estilo de ropa).

Detalle del interior.

Detalle del interior.

Glénat nos trae una vez más la posibilidad de disfrutar de una historia de amor auto conclusiva, por el precio de 7.50€. La edición es simple, con sobrecubierta, como la mayoría de tomos de su género,  pero como siempre, es una edición bastante cómoda y resultona.

Para finalizar pues, digamos que no estamos ante una obra maestra, obviamente, pero de vez en cuando una historia con frescura, de un único volumen, con un toque romanticón pero sin rozar la tragedia y un dibujo más que correcto no vienen nada mal en nuestra estantería.

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