Celia Bayarri el Mayo 11, 2008

Los Jacarandás son vegetales subtropicales, del género plantae, capaces de alcanzar hasta los 30 metros de altura, y cuyo tallo tiene aproximadamente unos 70 cm de diámetro. ¿Qué ocurriría si uno de estos colosos apareciese en mitad de Tokio, alcanzando su tamaño adulto en una sola noche y sembrando el caos durante su desarrollo?

Un día cualquiera, nos encontramos viajando en la línea de metro Yamanote, cuando repentinamente un anciano se marea y acaba desmayándose, cayendo sobre una joven. La chica, ante las burlas de sus compañeras, monta en cólera y sin más razón aparente, ante la mirada horrorizada de sus compañeras y otros pasajeros, comienza a propinar una paliza al anciano, quién acaba ensangrentado, quedándonos la incógnita de si aún está con vida o por el contrario ha muerto a causa de la paliza. La acción salta a otro lugar, donde vemos que en una pantalla en plena calle se está emitiendo un telediario, que relata lo sucedido atribuyendo el incidente a las más variadas causas y desatando la controversia, ante la indiferencia de los viandantes, más ocupados en mirar escaparates y pensar qué van a comprar, que en saber el resultado o qué ha podido desencadenar tal comportamiento. La noticia es tratada con la misma importancia, incluso llegando a darnos la sensación de que es menos relevante, que la siguiente: una joven idol de gran éxito prepara la próxima salida de un book de fotos en el que aparecerá posando en bañador.

Rápidamente, la noticia, que en un principio debería haber escandalizado a la opinión pública, es olvidada, dando paso a las más variopintas cuestiones, como programas de cocinas, reportajes sobre restaurantes de ramen de gran éxito, concursos televisivos. A medida que se suceden las noticias frívolas, vemos como parte del asfalto de una calle se agrieta, para dar paso a algo… Hasta que salta otra “gran” noticia: en un apacible barrio residencial ha comenzado a salir un brote, que se ha abierto paso entre el pavimento, y crece a ojos vista. La, en un principio, incipiente planta es rápidamente bautizada, augurándole un futuro de producto de merchandising, que atraerá a numerosos curiosos y enriquecerá al barrio con sus productos derivados, tales como camisetas o pasteles con su nombre. Sin embargo los vecinos están inquietos, pues creen que el crecimiento del brote podría ser peligroso, sus raíces podrían llegar a gran profundidad causando problemas.

Así vemos, como poco a poco, las raíces progresan hacia una casa, y la desgracia no se hace esperar: los cimientos de la vivienda ceden, causando un desprendimiento de tierra que precipita a la casa y sus habitantes al río, justo cuando se está grabando un reportaje sobre el curioso acontecimiento, captándose la tragedia en las cámaras. La respuesta no se hace esperar: “emitamos rápidamente las imágenes de la casa partiéndose en dos y cayendo, para así subir la audiencia, y encumbrar a la reportera”. Nuevamente, una tragedia humana es tratada de forma sensacionalista, buscando el morbo, sin preocuparse por atender a los posibles supervivientes. Los únicos que parecen preocuparse por ello, los servicios sanitarios, ven truncada su llegada al lugar cuando otra grieta surge en el pavimento, volcando la ambulancia y causando un accidente que cierra el paso a la asistencia médica. Mientras, se retrata el histerismo de los vecinos, tratando de conseguir una descripción lo más dramática posible de los habitantes de la casa.

Con la llegada del experto botánico, se nos anuncia que el brote es una Jacarandá, una planta que puede alcanzar dimensiones gigantescas… y debido a su crecimiento, asistimos a un nuevo desastre: una fuga de gas que culmina en una serie de explosiones, causando multitud de heridos, aunque en un primer momento se nos presenta como más importante la pérdida de la comunicación con el equipo de televisión. Al llegar los equipos de socorro, los bomberos presencian atónitos una impresionante escena: el brote se levanta imponente, con grandes proporciones, ante una cortina de llamas. La tragedia no se detendrá aquí, sino que seguirán sucediéndose los accidentes, alcanzando proporciones bíblicas, y causando más y más pérdidas humanas. Unos acontecimientos que parecen castigar a una sociedad superficial, más preocupada por las noticias vacías y frívolas que por la pérdida de sus congéneres. La desgracia se abatirá sobre todos aquellos que se acerquen a los lugares de los accidentes, ya sean curiosos que quieran satisfacer sus ansias de morbo y sangre, o los equipos de rescate, que a pesar de su noble acción no tendrán un mejor trato. Esta parece ser la única forma de erradicar la corrupción de la sociedad, que ha calado fuerte entre la gente.

De la mano de Shiriagari Kotobuki nos llega esta obra apocalíptica, presentándonos un dibujo que en ocasiones puede parecernos burdo o incluso falto de detalles, constando en algunos casos de unos pocos trazos, pero no por ello exento de un grafismo marcado, con imágenes que nos recuerdan a los desastres de Hiroshima o del 11-S, y que transmiten a la perfección el horror, la desesperación y el miedo experimentado por lo Tokiotas. Una historia muy visual, con texto solo cuando este es imprescindible, que nos impulsa a devorar sus alrededor de 300 páginas de extensión, en un afán de saber qué es lo que ocurrirá a continuación, si alguien podrá detener este cataclismo, si quedarán supervivientes de la tragedia, o por el contrario este supondrá el principio del fin de la humanidad y la sociedad actual. A lo largo del relato descubriremos que el afán de supervivencia se impone, dejando libres nuestros instintos más primarios, creando un entorno donde reina la ley del más fuerte, y donde el caos y la violencia son la única salida. Una vez más, se nos demuestra que la máxima “homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre) no es una afirmación muy descabellada en nuestros tiempos, pues el hombre llevado al extremo es capaz de cualquier acto, por muy reprobable que nos parezca viéndolo desde la perspectiva de leer el manga en la tranquilidad de nuestra casa. Nos encontramos ante un gran seinen, que no defraudará a los habituales del género ni a aquellos a los que les gusten las obras con tintes apocalípticos o de grandes desastres naturales.

El autor:
Nacido en Enero de 1958, Shiriagari Kotobuki se caracteriza por su estilo gráfico burdo, sin pertenencia clara a ninguna escuela, expresando su arte y recalcando su libertad de expresión en cada una de sus obras, según sus necesidades, además de por una marcada crítica social en la mayoría de sus obras. Nos encontramos así ante un autor único, que bien podría acuñar un nuevo género del manga si se lo propusiese, de gran riqueza visual y diversidad. El autor comenzó su carrera en 1981 como ilustrador de anuncios, tarea que desempeñó hasta 1994, aunque a partir de 1985 la compaginó con la realización de mangas. Sus obras se serializan con regularidad en varias revistas de éxito, habiendo contribuido en revistas como la Comic Beam o la experimental AX desde su primera entrega aparecida en 1998. Entre sus obras más destacadas y exitosas, nos encontramos con Yaji-Kita in Deep, ganadora del Premio Osamu Tezuka de 2001.

Bibliografía:
Ereki na Haru – 1 tomo (1985)
Orooh Rokoko da – 1 tomo (1987)
O.Shi.Go.To – 1 tomo (1993)
Hinshi no Esseiisto – 2 tomos (1993 a 2002)
Ryuusei Kachou – 1 tomo (1996)
Hige no OL Sasako Yabuuchi – 2 tomos (1996 a 2000)
Mayonaka no Yajisan Kitasan – 2 tomos (1996 a 1997)
Yaji-Kita in Deep (1997 a 2002)
Futago no Oyaji (1998 a 2001)
Jiji Oyaji – 2 tomos (1999)
Jijô Oyaji 2000 – 1 tomo (2000)
Haikai Rōjin Don Quichote (2001)
Asu – 1 tomo (2002)
Jacaranda – 1 tomo (2002 a 2004)
Shin Hige no OL Sasako Yabuuchi – 3 tomos (2002 a 2004)
Fuantaji Ojisan Tsutsumu – 1 tomo (2004)
Chikyûbôeika no Hitobito – 1 tomo (2004)
Mayonaka no Mizukokikado – 1 tomo (2004 a 2005)
Mayonaka no Hige no Yaji-san Kita-san – 1 tomo (2005)
Hogaraka Shinjiru Kimi
Gero Gero Pusuka – en curso (2006)

Datos técnicos de la obra:
Titulo: Jacarandá
Año: 2002 a 2004
Extensión: 1 tomo
Editorial japonesa: Seirinkogeisha
Editorial española: Dolmen Editorial
Género: Seinen
Formato: Rústica con solapas, tamaño A5, B/N
Precio: 16’00 €

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