En Macedonia (Ediciones La Cúpula), el guionista Harvey Pekar se aleja de sus sempiternas historietas autobiográficas que han sido la piedra angular de su trabajo en el medio. Esta vez, en un registro completamente diferente al de Amercian Splendor, o El Derrotista, sin perder un ápice de la prolijidad que le caracteriza, se adentra de la mano de la idealista estudiante Heather Roberson y del grafismo del joven dibujante Ed Piksor, en el conflicto de Macedonia y su divergente evolución en tanto en cuanto se establece un paralelismo con otras conflagraciones balcánicas.
A través de la fervorosa estudiante Heather Roberson y las recensiones, anotaciones y textos de diversa índole que va recopilando a largo del peregrinaje con el que recoge ingente información para la elaboración de sus tesis, esta obra nos sumerge en la procelosa situación política del país que da título al libro. Esforzándose en situar al lector tanto histórica como actualmente, en el marco político coyuntural y en las particularidades de la convivencia, crecimiento y desarrollo de las etnias que pueblan la República de Macedonia. Así pues, en la estancia de Heather en el país, que dura alrededor de un mes, confraterniza con facilidad para su sorpresa gracias a su extroversión, partiendo únicamente de su interés en destapar la realidad sesgada y partidista que reflejan los libros de texto y los medios de comunicación. Estudiando los mecanismos e instrumentos de los que se puede pertrechar el derecho para lograr la paz.
Su afán le lleva a las antagónicas ciudades separadas por unos pocos kilómetros, a mezclarse con los lugareños, a conseguir entrevistas con individuos de los más heterogéneos cargos y procedencias, con los que en los que en muchos casos y pese al corto pero intenso periodo de tiempo, hará una profunda amistad. Este progresivo entramado sirve como senda en la que el lector avanza a través de un guión bien trenzado, pero que puede acusar una excesiva carga política. Quizá, se podría haber indagado o haber hecho un mayor hincapié en el día a día de la población y sus relaciones, más allá de unas cuantas pinceladas. Esto redunda en que el cómic peque de poco atractivo para aquellos no especialmente interesados en el conflicto o en crónicas políticas, aproximándose muy a menudo al género documental más crudo mediante constantes alegatos.
La extensa exposición y el contraanálisis de toda la realidad política del país, apoyado en una fuerte documentación, trata de atestiguar los principales diferenciales de porqué la guerra y la violencia no han asolado Macedonia, y si otros enclaves no tan distintos como Kosovo, Sarajevo, etc. En cierto modo, Macedonia parecería a priori no estar muy lejos de las obras de Joe Sacco o de algunas de Marjane Strapi, por poner algunos ejemplos. Pero difiere radicalmente en su contenido y pretensiones formales, es decir, no analiza el devenir ni las consecuencias político-sociales de la guerra, sino las motivaciones y los determinantes que han llevado precisamente a que esa devastadora confrontación no se produzca.
En lo que concierne al aspecto gráfico, el dibujo de Ed Piksor es sobrio y un tanto insípido, diligente y cumplidor para lo que es el perfil de la obra, pero que por el contrario deja una sensación de rectilínea inacción de los personajes, de la misma forma que unos fondos más sépticos y menos vacíos, hubieran jugado también a su favor. Cabe mencionar la esmerada traducción que acompaña a la adecuada edición. Volviendo a la bibliografía de Harvey Pekar, una edición íntegra de American Splendor (sping off incluidos) con todos los dibujantes que han prestado sus lápices al guión del veterano archivista retirado, la interesantísima Ego & Hubris: The Michael Malice Story, donde Pekar hace por primera vez de biógrafo de alguien que no sea él mismo; son historietas recomendables que confiemos en ver publicadas por estos lares algún día.
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Pa mi, si la asemejas al Derrotista, u obras similares de Sacco del cual soy un enamorado voy a pillarla en cuanto pase por delante de una tiemda de cómics XD